sábado, 27 de enero de 2018

“Paris vaut bien une messe”, (París bien vale una misa), célebre frase atribuida a Enrique IV el 25 de Julio de 1593 cuando accedió a convertirse al catolicismo para poder acceder al trono, pasando a ser Enrique IV de Francia, el primero de la casa Borbón.






                                  Entrada triunfal de Enrique IV en París - Rubens
Quizás si Enrique IV hubiera acudido al Stade de France el pasado 18 de Julio de 2017, perfectamente podría haber sustituido la misa, por un concierto del mítico grupo británico "Coldplay".

Nunca he visto semejante despliegue de tecnología, luz, sonido y sobre todo energía positiva y amor en un concierto de música. Chris Martin y sus chicos, con una complicidad evidente con la atmósfera creada por los setenta mil fieles que abarrotábamos el Stade de France y el mágico influjo que la ciudad de la Luz provoca en todos aquellos que creemos en la belleza, escribimos una página con letras de oro en el libro de nuestras vidas.

Primero unos días para descubrir París: 

Lujo y opulencia en el Palacio y jardines de "Versalles", aroma a guillotina en la "Plaza de la Concordia", Napoleón reposando en la iglesia de los "inválidos", Gustave Eiffel y su torre, una legendaria sonrisa enigmática en el Louvre, las cenizas y la sangre de Austerlitz en forma del Arco más famoso del mundo, el más elevado y Sagrado Corazón en la bohemia Montmartre, Víctor Hugo y Quasimodo soñando a Esmeralda en Notre-Damme, el río Sena abriendo París, ......... ¿se puede soñar más belleza junta?






No repuestos de tal amalgama de belleza e historia, llegó el gran día, lejano ya de aquel mes de octubre de 2016 en el que me hice la gran pregunta, germen de tantas cosas importantes para la evolución, "¿Y porque no?".........





Salida del Hotel Meliá París Vendome, metro hasta "Gare du Nord", tren a rebosar y una sola parada; 19:00 horas, Saint Denis, Stade de France, "EL MOMENTO" en mayúsculas había llegado. 

Tras dos horas de espera y después de dar la alternativa a los también británicos "Embrace" y a la joven y talentosa sueca "Tove Lo", teloneros para una noche histórica, pisaba el escenario por fin Chris y su tropa, entonando, para empezar el banquete, "A head full of dreams", el himno de apertura del álbum homónimo, disparándose los decibelios y la locura en el moderno y funcional recinto ubicado en el arrondisement de Saint Denis.

Casi tres horas de la mejor música en vena, con la ciudad de París de fondo; espectáculo multinacional con gentes venidas de todo el planeta con la sola intención de disfrutar y escribir en el libro de su vida una página inolvidable. 



"Up & up" para cerrar el concierto y un ejército de setenta mil personas aún en éxtasis,  abandona el epicentro energético de aquella noche en París. Como todas las cosas buenas fue fugaz, efímero, insignificante en términos cronológicos, y sin embargo ese concierto perdurará para siempre en la historia de dos personas.......................¡¡¡¡¡¡Viva Coldplay!!!!! ¡¡¡¡Viva la Vida!!!!! y ¡¡¡Viva el Amor!!!!.


   















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